Thursday, May 11, 2006

Escalando la Colina Solsbury
pude ver la luz de la ciudad;
el viento soplaba, el tiempo se detuvo,
el àguila volò fuera de la noche.
Tenìa algo que observar,
"acèrcate màs", escuchè una voz,
desplegaba cada nervio,
tuve que escuchar, no tenìa opciòn.
No creì la informaciòn;
sòlo tuve que creer la imaginación;
mi corazòn latìa, bum, bum, bum.
"Hijito", me dijo
"toma tus cosas, he venido a llevarte a casa".
No te detengas.

A mantener silencio me resignè,
mis amigos pensarìan que estaba loco,
conviritendo agua en vino,
las puertas abiertas pronto se cerraràn.
Por eso vine dìa tras dìa,
aunque mi vida era una rutina,
hasta que pensè lo que debìa de decir`
y què conexiòn debìa cortar.
Me sentìa parte del escenario;
caminè justo fuera de la maquinaria;
mi corazòn latìa, bum bum bum;
"Oye", me dijo,
"toma tus cosas, he venido a llevarte a casa.
De vuelta a casa".

Cuando la ilusiòn gira su red
nunca estoy donde quiero estar,
y la libertad da piruetas
cuando pienso que soy libre;
observado por siluetas vacìas
que cierran sus ojos pero continùan viendo,
nadie les enseñò a etiquetar;
les mostrarè otro yo.
Ahora no necesito reemplazo;
les dirè lo que significaba la sonrisa en mi rostro;
mi corazòn late, bum bum bum;
"Oigan", les dije,
"pueden quedarse con mis cosas,
ellos han venido a llevarme a casa"